LONDRES (AP) — Coco Gauff reconoció que un agente antidopaje “insistente” la hizo llorar. Serena Williams calificó el sistema de “agotador”.
Los protocolos diseñados para proteger al tenis del dopaje están bajo los reflectores, mientras los jugadores hablan de sus experiencias al desenvolverse en el sistema tras la sanción de cuatro años impuesta a la campeona de Wimbledon 2023, Marketa Vondrousova —no por dar positivo, sino por negarse a someterse a una prueba.
Los jugadores deben proporcionar cada día una franja de 60 minutos en la que estén disponibles para controles, y la Agencia Internacional para la Integridad del Tenis (ITIA, por sus siglas en inglés) afirma que, si un oficial de control antidopaje “localiza y notifica a un jugador fuera de esa hora, debe completar la prueba”.
Naturalmente, hace falta comunicación entre jugadores y agentes de control.
“No voy a mentir: algunos pueden ser insistentes y hacerte sentir como si estuvieras haciendo algo mal”, comentó Gauff, la séptima preclasificada, tras su victoria de primera ronda en Wimbledon.
“Una vez vino fuera de mi franja horaria. Pero la manera en que me hablaba por teléfono, literalmente me hizo llorar después”, expresó la estadounidense de 22 años. “Luego me enteré de que yo tenía razón y no tenía que hacer nada”.
Antes de su partido de primera ronda el martes, Ajla Tomljanovic describió su situación.
“Le tengo mucho miedo al sistema porque se siente roto”, señaló. “He tenido algunas experiencias propias en las que todo dependía de tecnicismos y, cuando hablo con los responsables, no ayudan —no quiero decir que no les importe—, pero no fueron nada útiles para explicar las cosas o simplemente mostrar algún tipo de compasión cuando yo ni de cerca estaba por perderme una prueba o dar positivo”.
La jugadora australiana indicó que estaba buscando ayuda sobre cómo funciona la aplicación.
“Yo era nueva en todo el sistema. Y estuve con dos fallos durante un mes y sabía que, si por accidente tengo un tercero, estaría fuera al menos dos o tres años”, explicó. “En cierto modo, no diré que no sea culpa mía, pero no es al nivel de que te prohíban competir y manchen tu nombre. En ese sentido, creo que hay muchísimo por mejorar”.
Williams, que regresa a Wimbledon el martes, afirmó que el sistema de controles era “una gran razón por la que tampoco quería volver, porque es muy duro”.
El caso Vondrousova
La jugadora checa de 27 años, que se convirtió en la primera campeona femenina no preclasificada de Wimbledon cuando venció a Ons Jabeur en la final de 2023, se negó a someterse a una prueba a principios de diciembre de 2025 después de que un oficial de control antidopaje tocara el intercomunicador de su apartamento a las 8 de la noche.
Este mes, tras una audiencia ante un tribunal independiente, Vondrousova recibió la sanción máxima de cuatro años por una primera infracción.
La ITIA publicó un video explicativo del caso y señaló que Vondrousova, la noche en cuestión, cuestionó el horario de la prueba porque estaba fuera de su franja horaria designada.
“Si un Oficial de Control Antidopaje, o DCO, localiza y notifica a un jugador fuera de esa hora, debe completar la prueba”, apuntó la agencia.
Vondrousova había descrito al agente como “agresivo” y dijo que el timbre frecuente del intercomunicador “desencadenó un estado de angustia”, según el video de la ITIA.
La decisión del tribunal del 22 de junio confirmó que Vondrousova se negó a la prueba y que las pruebas “no aportaron una justificación convincente para hacerlo”.
La ITIA añadió que, según las normas de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), “las negativas a someterse a una prueba pueden sancionarse con la misma severidad que los positivos”. Esto lo justifican con el argumento de que un atleta que se esté dopando podría simplemente negarse a la prueba y buscar un castigo más leve.
El año pasado, la ITIA indicó que realizó más de 8.000 pruebas dentro y fuera de competición “y recibió un puñado de quejas. Tomamos en cuenta todos los comentarios y animamos a los jugadores a compartir sus opiniones con nosotros”. Otras organizaciones, como la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, también realizan controles a los jugadores.
Sobre posibles cambios en el sistema, la ITIA señaló que el tenis sigue las normas y procesos de la AMA, que “se actualizarán en 2027. Como parte de este proceso, la AMA consulta con atletas de todo el deporte mundial”.
“Entendemos que el sistema puede parecer difícil”, afirmó la ITIA, “pero está ahí para proteger a los jugadores, no para hacerlos tropezar. Si alguna vez los jugadores no están seguros sobre una prueba, tienen preguntas o les gustaría aportar comentarios sobre su experiencia, queremos escucharlos”.
Algunos jugadores dicen que una sanción de 4 años es dura
Jessica Pegula, la cuarta preclasificada, dijo que no conocía todos los detalles del caso de Vondrousova, pero que “lo siento por Marketa”.
“Por algo así, cuatro años… estás arruinando la carrera de alguien por algo que podría haber sido simplemente un malentendido total, y no creo que eso sea justo. Creo que la sentencia es durísima”, sostuvo Pegula.
“No entiendo del todo la diferencia entre eso y, obviamente, lo que pasó con (Jannik) Sinner e Iga (Swiatek)”, añadió. “Justificaron cuáles eran las reglas y por qué era así”.
Sinner, número uno del mundo y campeón defensor del cuadro masculino en Wimbledon, aceptó una sanción de tres meses en un acuerdo con la AMA a principios de 2025, tras sus dos pruebas antidopaje positivas del año anterior. La AMA impugnó la decisión de la ITIA de no suspender a Sinner por lo que consideró una contaminación accidental —que entró en su organismo a través de un masaje— con un esteroide anabólico prohibido.
Swiatek, campeona defensora del cuadro femenino en Wimbledon, aceptó una suspensión de un mes en 2024 tras dar positivo por la sustancia prohibida trimetazidina, un medicamento para el corazón. La ITIA aceptó su explicación de que el resultado fue involuntario y se debió a la contaminación de un medicamento sin receta, melatonina, que Swiatek tomaba por problemas de desfase horario.